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Recomendaciones Nutricionales

Hipertensión

Se denomina hipertensión sanguínea a una elevación mantenida de los niveles de presión sanguínea por encima de los valores considerados como normales. En la lectura de la presión arterial se utilizan dos valores: la presión sistólica ("la alta") y la presión diastólica ("la baja"). Se considera hipertensión cuando las cifras promedio de la presión arterial sistólica y diastólica son iguales o mayores a 140/90 mmHg respectivamente, en adultos mayores de 18 años4. El diagnóstico de hipertensión arterial se basa en una media de dos o más determinaciones de la presión arterial, obtenidas de forma adecuada.

La hipertensión arterial no suele tener síntomas, por lo que comúnmente se conoce como "la asesina silenciosa." Sin embargo, si esta no se controla puede llegar a causar problemas serios como derrames cerebrales, infarto, insuficiencia cardíaca o insuficiencia renal.

Entre los muchos cambios de estilo de vida que una persona puede llevar a cabo para prevenir o tratar la hipertensión arterial, se ha demostrado que la dieta juega un papel crucial en el control de la misma. La pérdida de peso reduce la presión sanguínea 1mmHg por cada kilo de peso perdido. Se ha demostrado que adelgazar es la medida no farmacológica más efectiva en el tratamiento de la hipertensión5. La pérdida de peso se llevará a cabo siempre y cuando el índice de masa corporal de la persona sea superior a 25 kg/m2 (6).

Paralelamente al adelgazamiento en casos de sobrepeso u obesidad, una reducción del consumo de sal será determinante para el control de la presión.

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